Un gran desafío tiene el equipo de Operaciones en Panguipulli 1, cuando el lunes 27 de septiembre comiencen a realizar la mantención anual de la planta. Y es que a diferencia de lo que históricamente se desarrolla, en esta ocasión se aprovechará de reconstruir la prensa, equipo fundamental y clave en la línea de producción.

La prensa actual tiene varias décadas de existencia y se instaló en el año 2000 cuando se construyó la planta, pero venía de prestar servicio en otras plantas norteamericanas. Hace más de un año empezó a mostrar problemas en su estructura y componentes, por lo que se hacía indispensable realizar una reconstrucción para asegurar un buen funcionamiento.

Las nuevas piezas para la reconstrucción de la prensa provienen de Estados Unidos y fueron reacondicionadas en Canadá por Dieffenbacher, especialista en este tipo de equipos. Técnicos expertos de este fabricante alemán estarán supervisando a la hora de la instalación de los componentes, que requieren entre otras cosas, trabajos muy críticos como la óptima nivelación de las piezas y reacondicionar la fundación, para lo cual habrá grúas de hasta 500 toneladas para mover las pesadas piezas que la componen.

Los trabajos de reconstrucción son de alta precisión y requerirán unas 6 semanas, al cabo de las cuales se contará con una prensa en óptimas condiciones para garantizar una vida útil de al menos 30 años.

En forma paralela, durante la mantención también se realizará el cambio de uno de los dos secadores con que cuenta la línea productiva. El nuevo secador, fabricado en Brasil, cuenta con un tambor rotatorio de paso simple y comprende una estructura de 18 metros de largo por 3,7 metros de diámetro.

Y como si fuera poco, también se procederá a conectar la nueva unidad térmica que está en etapa de construcción final y que abastecerá del aceite térmico para las dos líneas productivas en planta Panguipulli.

La inversión de esta especial mantención es superior a los 8 millones de dólares e implicará un enorme reto de coordinación para todo el equipo humano, entre decenas de colaboradores, técnicos y contratistas, quienes se volcarán intensivamente a las labores de mantención general de los equipos y componentes que dan vida a la primera planta de OSB de Sudamérica.