Ser una empresa socialmente responsable implica, sin lugar a dudas, que uno de los focos de acción debe estar orientado en sus colaboradores, quienes finalmente hacen posible caminar en pos de los objetivos que como compañía nos hemos trazado.

Por eso, en LP Chile tenemos una serie de beneficios y políticas cuyo norte es ir en apoyo de quienes son la pieza fundamental de nuestro crecimiento. Y dentro de toda esa batería, hay una que es especialmente relevante, como son las becas de estudio que desde hace años y en forma permanente, entregamos, tanto a trabajadores como a sus hijos.

Porque finalmente, con acciones de este tipo no solo vamos en ayuda de quien trabaja con nosotros, sino que aportamos al desarrollo personal y profesional de sus hijos, ayudándoles a abrir puertas que les ayuden a cumplir sus sueños.

Así lo recuerda Mariel Cifuentes, egresada de Pedagogía hace cinco años, hija de Patricio Cifuentes de la planta Panguipulli y la primera hija profesional de la familia: “Para postular a las becas estatales no tuve mucho apoyo porque él ganaba un sueldo que lo hacía poco viable. Por eso el apoyo que brindaba esta beca nos permitió pagar casi en la totalidad el hospedaje que significaban mis estudios. El primer año estuve casi con la pura beca y el segundo año obtuve la beca completa y fue aún mayor el apoyo, porque además significaba darle tranquilidad a mis padres, que sabían que podían contar con ese dinero mes a mes y no tener que pasar necesidades por costear mis estudios”.

También de la planta Panguipulli proviene Fabiola Barrientos, hija de Víctor Barrientos, egresada de Ingeniería Civil Informática y una de las 3 hermanas que fueron beneficiadas por esta beca de LP: “Yo creo que fue súper importante haber recibido este apoyo, porque nos permitió estar dos de nosotras estudiando al mismo tiempo, lo que es muy difícil. Personalmente me siento demasiado agradecida por LP por haber entregado este apoyo a nuestra familia durante tanto tiempo. Sin duda no habría podido estudiar sin este apoyo económico”.

Desde Lautaro, en tanto, nos comparte su historia Jaasiel Antical, hijo de Florencio Antical: “Fui beneficiario hace 5 años, estudié enfermería en la Universidad Autónoma y me ayudó mucho para pagar las cuotas del arancel y también para transportarme, porque vivo en Lautaro y viajaba hasta Temuco casi todos los días. No fue fácil sacar la carrera, pero lo logré con el apoyo de los papitos y el agradecimiento a la empresa, porque de verdad en pocos lugares se da este tipo de ayuda a los trabajadores y a sus hijos. Para mí fue una ayuda inmensa, y por eso estaré siempre muy agradecido con la empresa, tanto por abrirle las puertas a mi padre para que trabaje como por haberme apoyado con esta gran ayuda”.