La historia de LP en Sudamérica está íntimamente ligada a Frederick Price, su gerente general desde el primer día. Desde entonces han pasado mucho más de 26 años, según marcan las fechas oficiales. Y es que la historia parte mucho antes de la formalización de la compañía en Chile.

Y es que Frederick Price desde que conoció el OSB en Estados Unidos, a mediados de los noventa, tuvo la premonición de que este tablero en base a hojuelas de madera tenía mucho potencial para ser utilizado en el sur del mundo.

La historia registra en 1996 la creación de Bomasil (fusión de las empresas Bomasa y Emasil) como fabricante de madera terciada, donde Price queda como gerente general y rápidamente mira la posibilidad de tener tableros OSB, los que en primera instancia se fueron importando en pequeñas partidas. Desde allí no habría vuelta atrás y se inician conversaciones con LP Corp para la fabricación de este producto en Chile, lo que finalmente se concretaría en 1998, a no ser por un incendio que destruye las instalaciones de Panguipulli poniendo en riesgo el arribo de la norteamericana. Pero no obstante el siniestro, LP Corp llega a un acuerdo con Bomasil gracias a la confianza en el grupo gerencial, decidiendo continuar con su incursión en el mercado chileno.

En el año 2000 se inicia la construcción de la planta de tableros Panguipulli, primera en su tipo en Sudamérica. Pero en forma paralela hubo que desarrollar una estrategia para generar la venta de este nuevo producto y entrar a competir en un mercado donde se utilizaban otros materiales. Para ello, bajo el liderazgo de Price se armó un equipo de trabajo que concentró su esfuerzo inicial en la zona sur del país, debido a que ahí predominaba la construcción en madera, y el OSB, en cierta forma, representaba una revolución de la madera, con mayores cualidades para enfrentar climas húmedos y fríos.

En un principio, el OSB era un producto poco conocido y que sólo se comercializaba en los distribuidores como grandes. En ese entonces, para dar a conocer sus ventajas y modo de aplicación, fue esencial iniciar un proceso de capacitación para vendedores y albañiles. Para llevar a cabo esta tarea, se desarrolló un completo Manual del Vendedor. También a través del boca a boca entre empresas constructoras se fueron conociendo sus ventajas en cuanto a costos, calidad y menores plazos de construcción. LP también desarrolló el revestimiento SmartPanel, y al poco tiempo ya tenía 80 casas en la ciudad de Temuco construidas con materiales LP.

Como dato referencial, en el año 2002 la producción anual de tableros de LP Chile, mediante su planta Panguipulli, se empinaba sobre los 62.000 m3 de OSB, cifra que en sólo 4 años se duplicaría, debido a la alta demanda y capacidad de producción de la planta.

De ahí en adelante, con la ayuda de diversas estrategias comunicacionales y un trabajo de marketing consecuente y consistente a través de los años, LP se ha mantenido en constante crecimiento, llegando a ser una marca líder, reconocida, única y consolidada, en Chile, desarrollando constantemente productos que cumplen con las necesidades de la construcción de viviendas con altos estándares.

CRECIMIENTO E INTERNACIONALIZACIÓN

Dado el notable crecimiento del sector de la construcción, especialmente de viviendas, de la mano con la bonanza económica que vivía Chile a mediados de los años 2000, se hizo patente la necesidad de aumentar la productividad, para lo cual ya en 2006 se comenzó a trabajar en la construcción de la segunda planta, que se ubicó en la comuna de Lautaro, al norte de Temuco en la Región de La Araucanía.

Bajo su responsabilidad, Frederick Price apostó a la construcción de la planta Lautaro, cuya inversión implicó 65 millones de dólares y que comenzó sus operaciones en marzo de 2008, logrando producir casi 49.000 m3 de OSB, hasta noviembre de ese año, momento en que debió ser cerrada. La crisis Subprime que asoló al mundo, también tuvo sus repercusiones en Chile, por lo que la demanda bajo a niveles insospechados. Pero las crisis también son oportunidades y en Brasil, LP adquiere la planta que Masisa tenía en Ponta Grossa. Esto permitía a LP tomar el liderazgo de Sudamérica, una nueva plaza en un país que también mostraba signos alza y la posibilidad de exportar al mundo.

El terremoto del 27 de febrero de 2010 en el centro y sur de Chile paradójicamente trajo consigo la necesidad de acelerar al máximo las plantas para dar abasto a la enorme demanda que vendría para la reconstrucción de viviendas. Esto reafirmó que la nueva forma de construir viviendas de manera moderna y eficiente era con productos LP.

Con posterioridad a este gran impulso, el volumen de producción siguió creciendo año tras año, sumando eficiencia y mayor productividad en las plantas y por ende, en la capacidad de venta. Esto llevó también a poder vender en toda la región e incluso, exportar más allá del continente. Lo anterior, no exento de dificultades, debido a las complejidades propias de cada mercado.

El éxito alcanzado dio paso para dar el nuevo salto: crecer en Sudamérica. Es así como se consolidan oficinas comerciales en Perú inicialmente, y luego en Argentina y Colombia. Todo lo que se suma a los mercados brasileños y chilenos, donde producción y venta están íntimamente ligados. Y para seguir solventando la demanda, en 2019 inició sus operaciones la segunda línea de la planta Panguipulli, incorporando más volumen a la oferta de productos OSB y sus especialidades.

En los últimos años, además de seguir creciendo en Chile, el área de exportaciones también tiene un alza. Y es que teniendo como referente a un gran cliente chino (BNBM), se abren mercados con diferentes clientes en Europa y Asia para potenciar la venta. A ello se suman los mercados de la región y la apertura de oficinas comerciales en Paraguay y México. Otro hito de relevancia lo constituyó el Joint Venture con el Grupo Martabid, con el que en 2024 se acordó la compra del 35% de la empresa Canada House con una inversión de US$16 millones, lo que permitirá promover los productos y sistemas constructivos de LP.

Es imposible resumir un cuarto de siglo de logros y también desaciertos. Pero una enumeración breve indica que, en 26 años, LP Sudamérica partió de cero y hoy tiene una capacidad instalada para producir anualmente unos 740.000 m3 a través de 4 plantas, ventas superiores a los 200 millones de dólares y un grupo humano y profesional de 800 trabajadores que sustentan y dan vida a una compañía que hoy tiene un prestigio reconocido en el rubro de la construcción.

Y lo más relevante es que LP Sudamérica ha cambiado la forma de construir viviendas. En un país como Chile donde la albañilería era la forma heredada por siglos, hoy el tablero OSB y productos derivados como los revestimientos SmartSide son parte fundamental en más de más de la mitad de las obras constructivas, que tienen a estos productos destacados por su calidad y eficiencia.

Detrás de este crecimiento hay un importante grupo humano con un líder indiscutido como Frederick Price, que supo aquilatar las oportunidades con los desafíos y apuestas para tirar un carro que sigue ascendiendo. Siempre con baches en el camino, pero sabiendo que se puede seguir subiendo y tener crecimiento y retribuciones para accionistas, trabajadores y clientes finales, que son quienes en definitiva se benefician con la calidad de los productos.

Tal como lo destaca el propio Price, “detrás de todos los logros de LPSA hay un gran esfuerzo de un grupo humano que se desvive por hacer mejor cada día a esta empresa. Y no puedo sino reconocer al grupo de fundadores como Arturo Nannig, Víctor Flores, Cristián Neira, Ana Lobos, Yuvica Sandoval y Elena Jara, al que posteriormente se sumarían Rodrigo Vives, Claudio Vásquez, Álvaro Rojas, Javier Martínez, Juan Carlos Vidal, Octavio Fernández, Marco Villanueva, Matías Campillo, Héctor Lagos, Miguel Ángel Román, Moisés Rocha, Jorge Adonis, Johana Contreras, Gonzalo Varas y Cristián Sandoval, por mencionar a los primeros que se me vienen a la mente, sin desmerecer al resto de profesionales y trabajadores que hacen su importante contribución a la compañía”.

Frederick Price, luego de una vida unido a LP, parte a nuevos desafíos personales en su carrera profesional. Hoy decimos adiós al líder indiscutido y agradecemos profundamente el lugar de éxito donde ha dejado a esta empresa, entregando el desafío a las nuevas generaciones para seguir consolidando lo logrado bajo su liderazgo.